El avance de líderes antisistémicos en la región plantea un nuevo desafío para la derecha tradicional.

En América Latina, el crecimiento de la derecha no es la única narrativa: muchos analistas apuntan a un ascenso de líderes antisistémicos que, aunque vinculados a la derecha, desafían el sistema establecido. Este fenómeno se origina en la percepción de que el sistema político se ha inclinado hacia la izquierda, lo que ha permitido que candidatos disruptivos ganen terreno.
El concepto de candidato antisistémico se refiere a aquellos que, aprovechando la crítica al sistema, se posicionan como alternativas viables. Ejemplos como Milei en Argentina o Bukele en El Salvador demuestran cómo estas figuras capitalizan las inquietudes sociales para consolidar su poder, a menudo en un contexto de descontento generalizado.
Con líderes de derecha como Tito Asfura en Honduras y Santiago Peña en Paraguay, la tarea que se presenta es unificar estas corrientes en un proyecto continental que ofrezca soluciones reales a los problemas de la región, especialmente ante la incertidumbre que representan países como Venezuela y Nicaragua.


