Los exfutbolistas Riquelme y Milito, ahora en la dirigencia, enfrentan cuestionamientos por sus gestiones en Boca y Racing.

En el fútbol argentino, la transición de ídolos a dirigentes está generando más decepciones que éxitos. Diego Milito en Racing y Juan Román Riquelme en Boca son claros ejemplos de cómo las promesas de cambios positivos en sus clubes se han topado con la dura realidad.
Milito prometió un «salto de calidad» en Racing, pero los hinchas critican la venta de jugadores clave y la situación del campo de juego. Por su parte, Riquelme, que prometió un Boca competitivo en torneos internacionales, ha visto a su equipo caer en la Copa Libertadores y enfrenta descontento por la falta de avances en la ampliación de la Bombonera.
Ambos casos reflejan la distancia entre las expectativas generadas y los resultados obtenidos, recordando que la popularidad en la cancha no siempre se traduce en una gestión efectiva y satisfactoria.


