Una conexión familiar sorprendente que se remonta a los años 90.

La reciente derrota de River ante Tigre, que dejó en jaque la continuidad de Eduardo «Chacho» Coudet, tuvo como protagonista a Ignacio Russo, autor del gol que selló el triunfo del equipo de Victoria.
Este gol no solo marcó un momento decisivo en el partido, sino que también puso de manifiesto un vínculo especial: Coudet es el padrino de Russo, una relación forjada en los años 90 cuando Coudet jugaba en Rosario Central bajo la tutela de Miguel Ángel Russo, padre de Ignacio.
Nacho ha expresado en el pasado su admiración por Coudet, describiéndolo con humor como un «rompe huevos». Este lazo familiar se hizo evidente en redes sociales, donde recordaron momentos compartidos, como el bautismo de Russo, evidenciando que, a pesar de la rivalidad en el campo, la amistad perdura.


