La sordera en adultos mayores puede afectar su calidad de vida y salud mental.

La pérdida auditiva en la vejez a menudo se confunde con distracción o mal carácter, pero puede tener consecuencias graves. Según el otorrinolaringólogo Fernando Diamante, muchos pacientes llegan a consulta tras años de dificultades auditivas, generalmente acompañados de familiares.
La falta de estímulos sonoros afecta la memoria y la atención, llevando al aislamiento social. Un informe de The Lancet destaca que la hipoacusia representa un 8% de los casos de demencia, lo que subraya su relevancia en la salud pública.
Señales como dificultad para seguir conversaciones en entornos ruidosos o zumbidos en los oídos deben ser atendidas con un examen audiológico. La rehabilitación es clave para mantener la independencia y el bienestar, ya que los audífonos y los implantes cocleares pueden mejorar significativamente la calidad de vida.


