La indignación de los vecinos se desata tras el crimen de dos jóvenes inocentes en un barrio de Florencio Varela.

En la tarde-noche del sábado 15 de agosto, tras el asesinato de Franco Herrera, de 23 años, y Ariel Machi, de 28, en el barrio San Francisco, los vecinos decidieron prender fuego un kiosco señalado como narco, ubicado a pocos metros del lugar de los crímenes.
Los residentes afirmaron que las víctimas no estaban vinculadas a la venta de drogas y que podrían haber sido atacadas por error. La protesta, que comenzó de forma pacífica, se tornó violenta ante la rabia acumulada por la inseguridad en la zona.
La causa está siendo investigada por la UFIJ N°6, que aún no ha logrado realizar detenciones y enfrenta dificultades para avanzar en el caso.


