El sobreendeudamiento familiar en Argentina se ha convertido en una crisis social y económica que requiere atención inmediata.

En la actualidad, el acceso al crédito ha dejado de ser una herramienta para adquirir bienes y se ha transformado en una estrategia de supervivencia para muchas familias argentinas. Seis de cada diez personas solicitan préstamos para cubrir necesidades básicas, lo que está generando un aumento en la tensión social y graves problemas de salud mental.
La deuda en mora alcanzó el 17,5% en junio y el 35% de esa deuda presenta atrasos superiores a un año. Especialmente preocupante es la situación de los jóvenes, donde casi el 40% de los menores de 25 años enfrentan severos retrasos en sus pagos, lo que los empuja a recurrir a fuentes informales de financiamiento con tasas usurarias.
Frente a esta crisis, se hace urgente la implementación de un plan de inclusión financiera que contemple la regulación del crédito y la protección del consumidor, similar a las medidas adoptadas en Brasil. Sin una política pública efectiva, el sobreendeudamiento seguirá profundizando la desigualdad en el país.


