Las declaraciones de exjefas de ANMAT apuntan a un posible encubrimiento en la producción de fentanilo contaminado.

La investigación sobre el fentanilo adulterado toma impulso tras las declaraciones de Nélida Agustina Bisio y Gabriela Mantecón Fumado, exjefas de la ANMAT, quienes fueron liberadas este viernes. El juez Ernesto Kreplak y la fiscal Laura Roteta analizan las indagatorias que sugieren un conocimiento del ministro de Salud, Mario Lugones, sobre las decisiones tomadas respecto a laboratorios involucrados.
Las autoridades están bajo sospecha por haber otorgado cobertura a laboratorios que operaban sin los estándares necesarios, poniendo en riesgo la vida de muchas personas. La fiscalía sostiene que estas exfuncionarias tienen responsabilidad en la producción y distribución del fentanilo contaminado, que ha dejado casi un centenar de muertes.
Los chats revelan que, a pesar de un informe que aconsejaba prohibir la producción, decidieron no actuar. Mantecón Fumado mencionó que la demora en la firma de la carta para frenar la producción se consultó con Lugones, quien les pidió proceder con cautela. La preocupación por las pérdidas económicas parece haber prevalecido sobre la salud pública.


