Una nueva investigación revela cómo la grasa visceral puede aumentar el riesgo de incontinencia urinaria en mujeres.

Gestos cotidianos como reír o estornudar pueden convertirse en una fuente de incomodidad para muchas mujeres debido a la incontinencia urinaria por esfuerzo, un problema común que afecta la calidad de vida. El urólogo Martín Lerner explica que esta condición ocurre cuando los músculos que controlan la vejiga no pueden retener la orina durante actividades que aumentan la presión abdominal.
Un estudio de la Universidad Federal de São Carlos en Brasil descubrió que la grasa visceral, que se acumula entre los órganos abdominales, incrementa el riesgo de incontinencia en un 51%. Esta grasa genera presión mecánica y provoca inflamación crónica, afectando la función muscular, incluso en mujeres con peso normal.
Para tratar esta condición, se recomienda la fisioterapia de suelo pélvico, que muestra mejoras en tres meses. Si esto no es suficiente, existe un tratamiento ambulatorio mínimamente invasivo con más de 30 años de respaldo, que mejora el cierre uretral y reduce la pérdida de orina, brindando una opción eficaz para muchas pacientes.


